domingo, 24 de agosto de 2014

Estampas e himnos dedicados a Santa Ana



Estampa de 1953.
En el presente artículo pretendemos examinar la serie de estampas, himnos y oraciones dedicados a Santa Ana en Cenizate, de los que tenemos noticia.

La estampa de 1953. En primer lugar, habría que mencionar un ejemplar muy deteriorado de una estampa difundida hacia 1953 por la población y cuya reproducción nos ha facilitado gentilmente Amparo Cuenca García. La representación de la santa en esta estampa no se corresponde exactamente con la figura venerada en la localidad, si bien ambas imágenes coinciden en presentar a la santa en actitud de enseñar a leer a la Virgen María niña en un rollo de pergamino. Las túnicas, peinados y manos de las figuras de madre e hija son, asimismo, similares en ambas representaciones y, acaso, la diferencia más notable entre éstas sea que en la estampa de 1953 la figura de la santa se muestra sedente, al contrario que la santa erguida de Cenizate.

La estampa de 1975 con la oración a Santa Ana. Una estampa impresa hacia 1975 presenta, al anverso, una fotografía de la imagen de Santa Ana en su altar, enmarcada por sendos jarrones con flores y sosteniendo en su mano derecha un ramito de flores. La fotografía resulta muy deficiente ya que está tomada en blanco y negro y mal encuadrada. Al reverso se puede leer la siguiente oración:

Estampa de 1975.
Oración a Santa Ana

Santa Ana de Dios Amada
y de todos alegría,
se siempre nuestra abogada

por ser madre de María.

Así como esto es verdad,
Señora mía,
haced que mis penas se vuelvan alegrías,
particularmente la de última agonía.

Señora Santa Ana
en buena hora naciste,
todas las penas del mundo las socorriste,
socorre las mías, Señora, por la hija que tuviste.

Cuarenta años estuviste sin trato de bendición y,
con gran admiración, la Santa Virgen pariste,
y con su parto nos diste
muchos gozos y alegrías.

Se siempre nuestra abogada, por ser madre de María.
Así como esto es verdad, Señora mía,
haced que mis penas, se vuelvan alegrías,
particularmente la de última agonía.
Amén”.

Se trata de una composición poética dividida en cinco estrofas de cuatro versos de métrica y rima totalmente irregular. De autor desconocido, reproduce versos de gozos y oraciones tradicionales dedicados a la santa.

La estampa de 1977 con el himno de Santa Ana. La representación de la imagen de Santa Ana sobre sus andas en un fondo azul celeste constituye la actual imagen estereotipada de la santa venerada en Cenizate. Esta representación aparece en multitud de objetos de recuerdo a la venta por parte de la cofradía y se encuentra también en estampas y postales. Al reverso de las postales, figura la siguiente leyenda: “SANTA ANA. CENIZATE. Albacete. EXCLUSIVA: HERMANDAD DE LA ABUELA SANTA ANA” con el año 1977. Al reverso de las estampas, puede leerse el texto del himno local a la santa:

Postal de 1977.
Himno a la Abuela Santa Ana

Salve a la Abuela venerable,
Salve a nuestra protectora.
De enfermedades nos libre
Por ser gran consoladora.

En este cerro piadoso
nuestros padres os honraron
y sus hijos más preclaros
sus votos siempre cumplieron.

Nosotros que nos preciamos
de nuestros progenitores
os hacemos las ofrendas
de campos y corazones.

Y pues que con oraciones
remediáis a los cuitados
aliviar nuestros cuidados
os pedimos con fervores.

Cenizate os promete
su fidelidad cumplida.
Alárganos sin medida
Santa Abuela los favores.
SALVE A LA ABUELA SANTA ANA”.

Marcapáginas de 2014.
Se trata de una composición formada por cinco estrofas de cuatro versos octosílabos con rima irregular. La letra fue escrita, al parecer, hacia 1953 por el cura D. Miguel Bustamante Ibáñez, siendo la música compuesta por elmúsico local Juan Sáez Molinero en 2001. 

La partitura puede verse en las páginas 78-79 del estudio sobre “La música en Cenizate” publicado en 2002 en el número 2 de la revista Zenizate.

El marcapáginas de 2014. En el presente año la cofradía de santa Ana ha ofrecido a la venta un marcapáginas con la típica imagen de la santa acompañada de la Virgen niña sobre fondo azul. Al pie de la imagen, pueden leerse las dos primeras estrofas de la ya citada oración a la santa:

Oración a Santa Ana

Santa Ana de Dios Amada
y de todos alegría,
se siempre nuestra abogada

por ser madre de María.

Así como esto es verdad,
Señora mía,
haced que mis penas se vuelvan alegrías,
particularmente la de última agonía”.

No tenemos constancia de otras estampas, oraciones e himnos dedicados oficialmente por la cofradía a la devoción de Santa Ana en Cenizate.

viernes, 9 de mayo de 2014

Gerda Taro y el tanquista de Brunete en 1937



Muerte de Gerda Taro, estampa de 1938

En 2005, en el número 5 de la revista Zenizate, se publicaron sendas fotografías de dos tanquistas cenizateños en el frente de la Guerra Civil española. En una de ellas, se veía a Aníbal González Gil con un soldado ruso, ambos sobre un tanque; y en la otra, aparecía Fernando Plaza García entre otros soldados, igualmente subidos a un tanque. Dejamos para el final de este artículo las consideraciones en torno a la cronología, ubicación e incluso autoría de estas instantáneas.

Ambas imágenes fueron gentilmente cedidas para su publicación en la revista Zenizate por Fernando Cambronero Tornero, quien había tenido acceso a los originales a través de su tío Fernando Plaza García, segundo de los tanquistas citados.

Años después, en 2009, el mismo Fernando Cambronero revelaba al diario “El País” las espectaculares circunstancias relacionadas con una de estas imágenes de tanquistas cenizateños en el frente bélico. Según las informaciones orales de su tío Fernando Plaza, resultaría que el tanquista Aníbal González Gil habría conducido el carro de combate que accidentalmente había atropellado a la foto reportera Gerda Taro en la batalla de Brunete el 25 de julio de 1937. Según este relato oral, en la confusión de la retirada, Aníbal González no se apercibió del atropello y sólo supo de éste cuando, un tiempo después, Fernando Plaza, su paisano y conductor de otro de los tanques, se lo hizo saber con la frase: “¡Te has cargado a la francesa!”.

Con sus revelaciones, Fernando Cambronero ponía nombre al involuntario protagonista del accidente mortal de Gerda Taro y sacaba a la luz pública una fotografía que ha tenifo, desde entonces, enorme difusión en los círculos especializados en el reporterismo gráfico de nuestra Guerra Civil.

La historia de las últimas horas de la intrépida reportera ha sido contada en infinidad de versiones que en sustancia coinciden en la siguiente  serie de hechos básicos. En julio de 1937, Gerda Taro se hallaba en Madrid, cubriendo la batalla de Brunete para diarios parisinos afines al Frente Popular francés, tales como “Ce Soir”, “Vu”, etc. Gerda decidió hace una última visita al frente bélico en el último día previo a su regreso a París, donde planeaba reunirse con su pareja sentimental, el también reportero Robert Capa. Así, acompañada del corresponsal de guerra canadiense Ted Allan (1916-1995) y pertrechada de su cámara Leica III, se presentó en el frente de Brunete en los instantes previos a una ofensiva del bando nacional.

Gerda Taro  desoyó las advertencias de peligro del general Walter  y los ruegos de su acompañante Ted Allan. Ambos reporteros se instalaron en una trinchera y Gerda tuvo ocasión de realizar un reportaje fotográfico del ataque del ejército nacional y la retirada en desbandada de las fuerzas republicanas. Estas últimas instantáneas de Taro fueron captadas en condiciones de riesgo extremo, en el fragor de un intenso fuego enemigo de bombas, metralla y obuses. En especial, las posiciones republicanas fueron machacadas desde el aire por los bombarderos Heinkel He 111 y los cazas biplano Heinkel He 51 de la Legión Cóndor alemana.

Finalmente, Gerda Taro y su acompañante evacuan su posición y se unen a un médico escocés en su retirada por la carretera hacia Villanueva de la Cañada. Al llegar a esta población, socorren a un herido al que suben en un tanque republicano a fin de trasladarlo a un puesto de socorro cercano. Ellos mismos suben también sobre el carro de combate, que va seguido de otros cuatro tanques. Llegados al puesto de socorro, Taro y Allan siguen su camino por la carretera hacia El Escorial y se encuentran con un vehículo negro que transporta heridos. Algunas versiones de la historia señalan que podría tratarse del automóvil del general Walter. Debido a la falta de espacio, suben ambos al estribo derecho del vehículo, depositando las cámaras de Taro en su interior.
De repente, en un momento de confusión producido por el ataque en vuelo rasante de la aviación alemana, un tanque irrumpe, zigzagueante, en la carretera, obligando al conductor del vehículo negro a maniobrar bruscamente para evitar el choque.

Según la versión más extendida de los sucesos posteriores, al parecer, el vehículo negro logró esquivar el impacto, si bien el carro de combate rozó el flanco derecho del coche, derribando del estribo a Taro y Allan. Algunas fuentes sitúan al acompañante de Taro en el estribo izquierdo y explican de esta forma que Allan sufriera lesiones menores en el accidente. La mayoría de las versiones consultadas, sin embargo, coinciden en que Taro fue arrollada inadvertidamente por el tanque.

Los instantes posteriores al accidente fueron de gran confusión motivada, nuevamente, por un ataque aéreo. Taro y Allan fueron trasladados, por separado y en distintas ambulancias, hasta el hospital inglés del Goloso en El Escorial. Tras ser intervenida quirúrgicamente sin anestesia, Gerda Taro fallecía horas después, en la madrugada del 26 de julio de 1937.

domingo, 20 de abril de 2014

Un soneto modernista fechado en Cenizate en 1929


Portada de La Unión Ilustrada, 1929.
El magazín malagueño “La Unión Ilustrada” es considerado como la mejor revista gráfica andaluza del primer tercio del siglo XX.  Fue un notorio exponente del moderno periodismo gráfico en la línea de publicaciones madrileñas como “Blanco y negro” o “Mundo gráfico”. Entre sus colaboradores estuvieron Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, Jacinto Benavente, Concha Espina, Salvador Rueda o Manuel Altolaguirre.

Fue una publicación de periodicidad semanal, editada entre 1909 y 1931, que llegó a alcanzar una amplia difusión en España y América. Las estadísticas de 1920 y 1927, indican una tirada de 32.000 y 42.000 ejemplares semanales. Sus páginas se dedicaban a las usuales secciones de información gráfica, temas de actualidad, ecos de sociedad, espectáculos, páginas de textos literarios y de entretenimiento, etc.

Uno de sus epígrafes habituales era el titulado “Los Poetas” y, en esta sección, en el número de la revista correspondiente al 20 de octubre de 1929, se publicaba un soneto firmado por Plácido Ibáñez Villena y fechado en “Cenizate (Albacete) julio 1929”. El poema se titula “Soneto a mi espiritual amiga Carmen Younger” y en las iniciales de cada verso, en vertical, puede leerse el siguiente acróstico: “Carmita Younger”:

Portada de 20 de octubre de 1929.
“Compendio insuperable de agarena y de hispana,
Armonizó en tu imagen el Dios Omnipotente;
Reuniendo matices de oro, nardos y grana
Modeló tu hermosura de Sultana de oriente.

Imitando aquel cuadro de “La Maja de Goya”,
Trazó tu cuerpo airoso, cimbreante y esbelto;
Añadió, con tu gracia, al tesoro una joya,
Y con tu simpatía, las flores de su huerto.

Orfebre que, al hechizo de unos ojos tan bellos,
Uniera el dosel mágico de tus rubios cabellos,
No podía negarle a tu boca pureza,

Gallardía a tu busto y optimismo al semblante.
¡Elegida entre Ninfas, mereces proclamarte,
Representante digna de un Trono de belleza!”

Portada de La Unión Ilustrada, 1929.
El poema consiste en un soneto alejandrino, de versos de catorce sílabas, según la novedad métrica introducida por Rubén Darío en Azul (1888). La composición describe los encantos físicos de una joven a la que se considera, según el último verso, “Representante digna de un Trono de belleza”. Esta conclusión final del soneto parecería indicar que habría sido compuesto para unos juegos florales relacionados con algún certamen de belleza.

El lenguaje poético recuerda el vocabulario modernista con expresiones como “matices de oro, nardos y grana”, “cuerpo airoso, cimbreante y esbelto”, “dosel mágico de tus rubios cabellos”, etc. Se trata, por lo tanto, de una composición cuyo lenguaje, métrica y temática (la belleza sensorial) cabría inscribir en una línea poética de modernismo tardío.

No disponemos de datos biográficos relativos al autor de este poema, aunque en el Censo Electoral de Cenizate de 1935 figuraban varios vecinos de la población con los apellidos “Ibáñez Villena”.